“En el corazón de la comarca del Camp de Túria, en la provincia de Valencia, se alza el castillo de Benissanó, un castillo-palacio del siglo XV que guarda entre sus muros una de las leyendas más singulares de la región: la del rey de Francia convertido en prisionero de honor..”...
La historia arranca en 1525, en plena guerra entre Carlos V y Francisco I de Francia. Fue Don Jerónimo de Cavanilles quien trasladó al rey prisionero Francisco I de Francia al castillo de Benissanó, por petición directa del emperador Carlos V, tras la derrota francesa en la batalla de Pavía. El monarca galo, capturado en el campo de batalla, fue conducido hasta este remoto castillo valenciano para ser custodiado lejos de cualquier intento de rescate.
Sin embargo, lo que distingue a esta historia de un simple cautiverio es el trato que recibió el ilustre prisionero. Según las crónicas, el rey de Francia llevaba en Benisanó un ritmo de vida acorde a su condición real, siendo constantemente agasajado y honrado por los señores del castillo, que organizaban bailes en su honor. Para el señor de Cavanillas no se trataba de un prisionero más, por lo que fue recibido con todos los honores y tratado como un invitado, lo que llevó a que se celebrasen varios banquetes en su nombre.
El episodio más recordado de la leyenda tiene lugar precisamente en una de esas veladas. Una célebre fiesta reunió a lo más selecto de la nobleza valenciana, realzada con la presencia de las hijas del gobernador Cavanilles.
Fue en ese ambiente festivo donde, según cuenta la tradición, Francisco I se acercó a las hijas de Don Jerónimo para invitarlas a bailar. La respuesta de las jóvenes, sin embargo, no fue la que esperaban ni los asistentes ni su propio padre: salieron corriendo de allí y se encerraron en sus habitaciones.
El señor de Cavanilles, molesto por lo que consideró una grave falta de cortesía hacia su distinguido huésped, fue a exigir explicaciones a sus hijas. La respuesta de estas, cargada de un fervor patriótico que ha hecho perdurar la anécdota durante siglos, fue tajante y le dijeron que aquel era un enemigo de España y que jamás bailarían con él.
Lo más fascinante de esta leyenda es que no quedó solo en tradición oral, sino que dejó una huella física en el propio castillo. El rey Francisco I residió en una estancia concreta del castillo durante los dieciocho días que estuvo prisionero en nombre de Carlos I de España.
Esa habitación, junto con la sala noble contigua, conserva un detalle que conecta directamente con la leyenda y el techo está compuesto por un friso con los escudos de los Cavanilles Villarrasa, alternado con una inscripción que reza "la supervía de vos matará amos a dos", frase que alude a una leyenda modificada con el paso del tiempo y relacionada con la estancia del rey Francisco I.
Además de esta sala, el castillo conserva otros vestigios de su función carcelaria. Las antiguas caballerizas contaban con dos niveles y el inferior para los caballos y el superior usado como prisión, donde todavía se conservan grafitos realizados por los presos, entre ellos barcos y conjuntos de rayas que servían para contar los días de cautiverio. También se puede visitar la entrada a la celda de castigo, un antiguo aljibe árabe situado en la base de la torre del Homenaje.
El castillo de Benissanó no fue construido pensando en albergar a un rey cautivo, sino como residencia señorial fortificada. Fue edificado en la segunda mitad del siglo XV sobre el solar de una antigua alquería, siguiendo el modelo de castillo-palacio, combinando los sistemas defensivos con las zonas destinadas a residencia señorial. De planta rectangular, contaba con puente levadizo y foso, y su torre del homenaje, situada en la parte central, destaca protegida por una sólida barbacana almenada.
La vinculación de la fortaleza con la familia Cavanilles es indisociable de su historia y hablar del castillo de Benisanó es, inevitablemente, hablar de la familia Cavanilles. Hoy en día el edificio pertenece al pueblo y el castillo pasó a ser propiedad municipal el 4 de febrero de 1996.
Con el tiempo, Benissanó ha convertido este episodio en parte fundamental de su identidad. El pueblo recrea la entrada del rey francés prisionero en el castillo como una de sus celebraciones históricas, rememorando aquel episodio de 1525 en el que Don Jerónimo de Cavanilles trajo al monarca cautivo por orden de Carlos V.
Entre historia documentada y adorno legendario, la leyenda de la prisión real de Benissanó sigue viva gracias a un elemento poco común: no solo se transmite de boca en boca, sino que está literalmente escrita en la piedra del castillo, en esa enigmática inscripción del techo que enlaza para siempre el nombre de un rey de Francia con el orgullo de dos jóvenes valencianas.Conviene subrayar el estatus real de esta historia no es un documento notarial ni un hecho verificable con certeza absoluta, sino un relato que combina la discreta alusión de su crónica con el desarrollo narrativo, de cronistas posteriores. Historiadores actuales suelen tratarlo como parte con la que las crónicas medievales envolvieron el nacimiento y a posteriori, resultando decisivo para la historia el tipo de relato providencial que se construye retrospectivamente alrededor de grandes figuras.

BIBLIOGRAFÍA
- -Ajuntament de Benissanó.
- -Wikisource — "Historia II: Cautiverio de Francisco I".
- -Castell de Benissanó — "Entrada del Rey francés prisionero".
- -Castillos Ricsol / Fortificaciones de España.
- -Wikipedia — "Francisco I de Francia".
- -National Geographic Historia.
- -filosofia.org (reproducción de fuente historiográfica clásica).
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