“En la sierra del Montnegre, en el tramo del río que desciende entre Tibi, Jijona, Mutxamel y Alicante, discurre un antiguo canal de riego conocido popularmente como la Acequia de los Enamorados (en valenciano, séquia dels Enamorats). El nombre remite a una conocida leyenda de amor imposible, pero el lugar tiene además un interés real y documentado que trata de los restos de un acueducto de época romana que en los últimos años ha sido objeto de prospecciones y estudios arqueológicos rigurosos. Pocos parajes de la provincia de Alicante ofrecen una oportunidad tan clara de comparar el relato legendario con lo que la investigación histórica ha podido contrastar sobre el terreno.”...
La versión más difundida de la leyenda sitúa la acción en la Alicante islámica medieval. Cántara, hija de un califa, era pretendida por dos jóvenes: Almanzor, un general llegado de Córdoba, y Ali, un muchacho de familia noble. Incapaz de decidir entre ambos, el califa les impuso una prueba: quien la completara primero se casaría con su hija. Almanzor debía viajar hasta la India en busca de sedas y especias; Ali se comprometió a excavar una gran acequia que llevara agua hasta la ciudad.
Mientras Almanzor navegaba hacia oriente, Ali trabajaba en el canal permaneciendo cerca de Cántara, a quien cortejaba con poemas y canciones. Los dos jóvenes acabaron enamorándose. Pero cuando Almanzor regresó con su misión cumplida, el califa —fiel a su palabra— le concedió la mano de su hija sin saber lo que había ocurrido entre ella y Ali. Desesperado, Ali se arrojó por un barranco; al conocer su muerte, Cántara hizo lo mismo, y el califa, deshecho de dolor, se quitó también la vida. Como homenaje a los amantes, la corte habría dado a la ciudad el nombre de "Alicántara", que con el tiempo derivaría en Alicante.
Existen variantes sobre el lugar exacto de la tragedia y algunas versiones sitúan el salto de Ali en el entorno de lo que hoy es la presa de Tibi, mientras que otras lo trasladan al castillo de Santa Bárbara, en la propia ciudad de Alicante. Esta leyenda funciona, en realidad, como una etimología popular por una historia creada para "explicar" el origen de un topónimo, un recurso muy común en la tradición oral española (el propio nombre de Alicante tiene también una explicación filológica distinta, que lo hace derivar del árabe al-Laqant y este, a su vez, del antiguo Lucentum o del griego Akra Leuke).
Al margen del relato, en el cauce medio del Montnegre existen restos físicos, reales y datables, de un acueducto que la tradición local bautizó precisamente como "de los Enamorados". Desde comienzos del siglo XXI, el Museo Arqueológico de Alicante (MARQ) ha llevado a cabo prospecciones y sondeos en la zona, dirigidos por la arqueóloga Anna García Barrachina, que han sacado a la luz varios tramos del canal en los parajes de Montnegre de Dalt y La Pólvora, así como una balsa de época romana en el Barranco del Juncaret, con tramos de acequia excavados directamente en la roca.
Según estos trabajos, la infraestructura se fecha entre los siglos I y II después de Cristo, es decir, en plena época romana, y se plantea la hipótesis de que pudo abastecer de agua a la ciudad de Lucentum (actual yacimiento del Tossal de Manises, en la Albufereta de Alicante) o a alguna de las villas romanas del entorno. Los resultados de estas campañas se han publicado, entre otros lugares, en las Jornades d'Arqueologia de la Comunitat Valenciana (2020) y, más recientemente, en un artículo específico —firmado por García Barrachina junto a Javier Martínez Jiménez y Julio J. Ramón Sánchez— aparecido en 2025 en la revista científica Pyrenae, de la Universidad de Barcelona, en el que se propone, mediante modelos SIG (sistemas de información geográfica) generados con QGIS, un posible trazado completo del canal para orientar futuras prospecciones sobre el terreno. El propio itinerario del acueducto, y su vínculo con el topónimo, había sido recogido ya en 2010 en un artículo divulgativo de A. Pantoja Romero ("La Acequia de los Enamorados", revista El Salt) y, más adelante, en el libro colectivo Montnegre. Un riu, un territori, un paisatge (Universidad de Alicante), coordinado por Jorge Payá y Assumpció Brotons, donde los propios arqueólogos del MARQ firman el capítulo "L'aqüeducte dels Enamorats".
Sobre el terreno, senderistas y cronistas locales han documentado con detalle distintos tramos del recorrido en los estribos de un antiguo acueducto elevado junto al Molino de Tomás, un tramo subterráneo destapado por las excavaciones cerca del desaparecido Molino de Casalet, y nuevas apariciones del canal al cruzar el llamado Camino del Barranco del Infierno, ya en el propio Barranco de los Enamorados. Estas observaciones de campo, recogidas en blogs especializados en rutas de la zona, coinciden en líneas generales con los tramos localizados por los arqueólogos del MARQ, aunque el recorrido completo del canal —su origen y su destino final— sigue sin poder reconstruirse con total seguridad, como reconocen los propios investigadores.
Aquí es donde el contraste entre tradición y evidencia resulta más interesante. La leyenda de Ali y Cántara sitúa la historia en un contexto islámico medieval, con un califa y un general —Almanzor— cuyo nombre remite claramente a Almanzor de Córdoba (Abu Amir Muhammad ibn Abi Aamir, 939-1002), el célebre caudillo del califato omeya cordobés que vivió en el siglo X. Sin embargo, los restos arqueológicos de la propia acequia se datan entre los siglos I y II después de Cristo, es decir, casi mil años antes de la época en la que transcurre el relato.
Esto no significa que la leyenda sea "falsa" en el sentido de que alguien la inventara de mala fe y es, sencillamente, un relato de tradición oral que tomó una infraestructura hidráulica antigua —cuyo verdadero origen romano se había olvidado con el paso de los siglos— y le atribuyó un origen legendario acorde con la época islámica que dejó una huella cultural más reciente y reconocible en la comarca. Es un patrón habitual en la etimología popular: se busca una historia memorable para justificar un nombre cuyo origen técnico o administrativo (en este caso, probablemente relacionado con el propio término "acequia" y el paso del canal por terrenos que después fueron conocidos como "de los Enamorados") se había perdido.
La Acequia de los Enamorados de Jijona no es un caso aislado. El motivo narrativo de los "enamorados" que dan nombre a un accidente geográfico tras morir de forma trágica se repite en distintos puntos de la geografía española, casi siempre asociado a un despeñadero o una peña; la Peña de los Enamorados, en Antequera (Málaga), Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, remite a la historia de Tagzona y Tello, un cristiano cautivo y la hija de un alcaide musulmán durante la Reconquista; el Cejo de los Enamorados, en Lorca (Murcia), recoge una leyenda distinta, recogida por el cronista José María Campoy García, sobre una pareja perseguida y una princesa encantada. En todos los casos, el esquema narrativo es muy similar —amor imposible entre dos jóvenes de distinta condición o religión, final trágico en un precipicio y un topónimo que perpetúa su memoria—, lo que sugiere que se trata de un motivo folclórico recurrente más que de sucesos históricos verificables en cada caso concreto.
Hoy, la acequia de los Enamorados es sobre todo un atractivo para senderistas y aficionados a la historia local, con rutas señalizadas que recorren el Barranco de los Enamorados y permiten observar tramos del canal, presas antiguas, balsas y restos de molinos harineros que aprovecharon las mismas aguas siglos después de su construcción romana. La investigación arqueológica, por su parte, continúa abierta, el artículo de 2025 en Pyrenae plantea explícitamente que el trazado propuesto mediante modelos SIG debe servir de guía para futuras prospecciones sobre el terreno, por lo que es previsible que en los próximos años se sigan precisando tanto el recorrido exacto del acueducto como su función original.En el artículo se han distinguido claramente dos planos: la leyenda de Ali y Cántara y lo que la arqueología ha podido contrastar realmente sobre el acueducto romano del Montnegre, incluyendo el estudio de 2025 publicado en Pyrenae (Universitat de Barcelona) y los trabajos de campo del MARQ dirigidos por Anna García Barrachina. También incluye el contraste cronológico (la leyenda es medieval-islámica, pero la infraestructura es romana, de los siglos I-II d.C.) y su relación con otros topónimos similares en España, además de una bibliografía al final.

BIBLIOGRAFÍA
- -García Barrachina, A. M., Martínez Jiménez, J. y Ramón Sánchez, J. J. (2025). "Propuesta de recorrido del acueducto conocido como «acequia de los enamorados» (Montnegre, Alicante)". Pyrenae, 56(2), 81-97. Universitat de Barcelona.
- -García Barrachina, A. M. y Ramón Sánchez, J. J. (2020). "Intervenció a l'aqüeducte de la séquia dels enamorats i barranc del Montnegre (Xixona-Alacant-Mutxamel)". Jornades d'Arqueologia de la Comunitat Valenciana 2016-2017-2018.
- -Payá, J. y Brotons, A. (coords.). Montnegre: Un riu, un territori, un paisatge. Universidad de Alicante.
- -Pantoja Romero, A. (2010). "La Acequia de los Enamorados". El Salt, 21, 22-25.
- -García Barrachina, A. "La balsa del barranco del Juncaret y otras estructuras hidráulicas de época romana del territorium de Lucentum (Alacant)".
- -Blog "Rutas y Vericuetos" — crónicas de campo sobre los tramos visibles de la acequia en Montnegre.
- -Blog "Made in Jijona" — divulgación sobre la séquia dels Enamorats.
- -Blogs de mitos y leyendas de la provincia de Alicante (Universidad de Alicante) y Alicante Plaza — recopilación de versiones de la leyenda de Ali y Cántara.
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