“Nuestra historia comienza en el siglo I a. C. cuando los griegos se establecieron allí y se construyeron una colonia costera con un gran puerto natural, único en todo el Mediterraneo, desde el que comerciaban e intercambiaban mercancías. Años mas tarde, los romanos se construyeron una grandiosa ciudad a la que llamaron Dianium..”...
Dos mil años de historia duermen en el inmenso recinto del castillo de Dénia, cuya primera fortificación data del siglo I a.d.C, durante la época de las guerras sertorianas, en la Dianium de la República romana. Dos milenios dan para mucho y sus muros esconden acontecimientos históricos, avatares, conflictos bélicos y leyendas que es preciso explicar al visitante.
Excursiones, coordinadas por el director del Museo Arqueológico de Dénia, Josep Antoni Gisbert, no suponen coste adicional alguno en la entrada del castillo. Su duración es de 45 minutos, un tiempo en el que evidentemente no es posible mostrar toda la riqueza patrimonial del castillo, pero sí que permite al visitante obtener una impresión de su evolución histórica: descubrir algunos de sus secretos y comprender sus elementos arquitectónicos. De hecho, sin esas explicaciones, para el foráneo el monumento no sería más que un extraño misterio.
La ruta comienza en la puerta de la Vila Vella, donde el área de Cultura ha reproducido dos elementos gráficos de gran importancia: en primer lugar, el cuadro de la expulsión de los moriscos, pintado por Vicente Mestre en 1613, y en el que se aprecia la llegada de los tercios del rey al castillo, que se erigió en la principal fortificación desde la que acudir al interior de la Marina para sofocar la resistencia morisca. En el cuadro se aprecian las casas de la Villa Vella, en el interior de las murallas, así como la iglesia gótica, el antiguo acceso a la alcazaba y el Palau del Governador. A su lado, un plano militar francés de 1708 en el que aún se aprecia la Vila Vella y las murallas cristianas, cuyo límite meridional se encontraba en lo que hoy es la calle Diana. La importancia del plano radica en que está confeccionado muy pocos días antes de que el tercer sitio de las tropas borbónicas durante la guerra de Sucesión acabara a sangre y fuego con la vila, la iglesia gótica y el Palau y supusiera la conquista de la ciudad por parte de Felipe V.
Y de la teoría a la práctica. La ruta accede después a las empinadas calles del emplazamiento de la Vila Vella. Ésta fue concebida por los conquistadores cristianos a principios del siglo XIV, al darse cuenta de que no podían mantener la gran extensión urbana de la medina árabe, que fue casi abandonada. La Vila Vella trazó estrechas calles de este a oeste en las faldas de la colina del castillo y hoy el visitante aún puede apreciar los muros de algunas de sus casas, los trazados de sus viales, un aljibe para extraer agua o los restos de la iglesia que fue aplastada por los cañonazos del ejército borbónico. Fue tanto el empeño de los vencedores de la guerra de 1708 en que toda aquella parte de la Dénia derrotada desapareciera que, una vez demolida piedra sobre piedra la antigua ciudad, se trazó un muro longitudinal para dividirla en dos y que nunca pudiera resucitar de sus cenizas.
En 1858, el castillo de Dénia deja de ser considerado fortificación militar. Sus terrenos se dedicarían entonces al cultivo de la viña concibiéndose el gran abancalamiento que puede verse ahora. Esta circunstancia permite al guía hablarle al visitante de otra época de Dénia: la de la hegemonía de la pansa, por la que cualquier terreno virgen no sólo de la ciudad sino también de su comarca se utilizaba para la vid. Su comercialización y exportación al mercado británico y estadounidense otorgaría a Dénia una gran época de esplendor a partir de la segunda mitad del siglo XIX.
Pero hoy ya tampoco se cultiva vid en el castillo. Eso sí, el visitante puede ir ascendiendo por las empinadas rampas para descubrir los restos de esas civilizaciones; contemplar la placa de homenaje a Basset y a los austracistas derrotados en 1708 que fue colocada ahí en 1984, prueba de que la memoria colectiva de la ciudad no ha olvidado aquel conflicto; y observar el espacio que ocupaba la iglesia gótica -aún existen 119 sillares de ese edificio en diferentes partes del castillo- ante la Punta dels Diamants.
Después llega al baluarte, alzado hacia Poniente para defender la alcazaba -el gran punto neurálgico del castillo, concebido ya por los árabes en el siglo XII- y que fue mejorado entre 1730 y 1750 por uno de los ingenieros de Felipe V, Vaubau, que le dio su actual planta trapezoidal para que desde las cañoneras fuera mejor su defensa. Ese baluarte aún viviría otra guerra, la de la Independencia, y en sus muros se pueden apreciar señales de algunos de los 35.000 proyectiles que sobre el castillo dispararon las tropas de Napoleón.
Para acceder desde el baluarte a la alcazaba había que girar 90 grados, técnicamente «una entrada en forma de codo», otro recurso defensivo ideado por los árabes que de esta forma obstaculizaban un posible asalto al corazón del castillo. La misma puerta de la alcazaba es de reducidas dimensiones para impedir una carga de caballería o la entrada en tropel del enemigo.
Finalmente, el visitante llega a la explanada del gobernador y tiene Dénia a sus pies. En este lugar erigieron los árabes el palacio de su walí y desde él podían contemplar la medina que se extendía hacia el sur y que alcanzó unas dimensiones que Dénia no volvería a tener hasta el siglo XIX; aquí se enorgullecerían las tropas de Jaume I de su nueva conquista, hasta que la medina, abandonada, fue desapareciendo; en este espacio, ya en el siglo XVII, erigiría el duque de Lerma, valido de Felipe III, su nuevo palacio, quizás soñando con hacer cumplir una inscripción de la torre de la Almadrava -hoy conservada en una exposición en la torre del Consell- que decía, «A las sombras de tus alas os protejo», pues Lerma siempre soñó con cuidar su ciudad natal de esta forma y para ello no dudó en invitar a Felipe III a la población en tres ocasiones; también desde la explanada vio Dénia, atemorizada, llegar las tropas de Felipe V, más tarde las de Napoléon; y quizás también éste fue uno de los enclaves desde el que pudo apreciarse el macabro espectáculo de los bombardeos de las tropas del general Franco contra el puerto de Dénia.
CREDITOS
- REDACCIÓN: A. Ruiz, Dénia Copyright ©
- FOTOGRAFÍA DE PORTADA: Generada IA - CHATGTP ®
- PUBLICADO EN: Diario Levante Copyright ©
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- TITULO DE LA PUBLICACIÓN: Leyendas del Castillo de Denia. ®
- FECHA DE LA PUBLICACIÓN: 23 JUL 2006 3:00
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