La Torre del Micalet y el Reloj del Diablo
Dicen que durante su construcción en el siglo XIV, el arquitecto no lograba terminar el reloj que coronaría la torre. Desesperado, hizo un pacto con el diablo: este construiría un reloj perfecto a cambio del alma del primer ser vivo que subiera a la torre. Cuando llegó el momento de cobrar su deuda, el arquitecto mandó subir a un gato, burlando así al demonio. Este, furioso por haber sido engañado lanzó una maldición: desde entonces, el reloj nunca funcionaría correctamente. Y así fue: durante siglos, el reloj del Micalet no conseguía marcar bien la hora. Tristemente a día de hoy no se conserva, fue desmontado y vendido como chatarra en los años sesenta.
Hasta hace poco más de un siglo, en Valencia se creía que el primer reloj dispuesto en la ciudad no era el primero de España y que este guardaba, en un principio, relación con una de sus calles: la calle del Reloj Viejo (Rellotge Vell), que está situada entre la calle Juristas y la calle Caballeros de Valencia y cercana a la calle de Calatrava y a la plaza del Negrito.
Esta calle debe su nombre a que, frente a ella, en la esquina de la derribada Casa de la Ciutat, se instaló el primer reloj de Valencia, que permaneció allí hasta 1413 para posteriormente colocarlo en la torre de la iglesia mayor o en el llamado primer campanario de la Catedral, en la calle de la Barchilla, justo al otro lado de donde está el Miguelete. Dicho reloj, el de la Casa de la Ciudad, fue colocado en 1403 y estaba donde ahora hay un jardín junto a la Generalitat.
Éste, como es lógico, informaba a la gente de la ciudad por aquellas fechas de la hora del día, estando situado en la última sala del Ayuntamiento o Consell de la Ciutat que se hallaba enfrente de esta calle: la calle del Reloj Viejo. Curiosamente, el reloj no era de acción mecánica, sino que, cada sesenta minutos, dos hombres lo hacían sonar manualmente. ¡Menudo trabajo! Entonces. . .¿Podríamos hablar de reloj? Bueno, sería incorrecto decirlo pero vale, aceptamos «reloj manual a la antigua usanza». Por cierto, en aquel tiempo la calle disponía de otro nombre y era llamada calle de Rossell.
¿Y qué pasa con el reloj del Micalet? Al estar todavía en obras el Micalet, así como tampoco existir la fábrica de la torre en proporción para llevar a cabo la fundición de la campana e instalarla en ella, se tuvo que esperar una demora de 5 años desde 1413 hasta 1418, fecha en la que se firmó la citada Concordia entre las partes implicadas, siendo pues el 21 de febrero de 1418 la firma de una concordia entre el Consell de la Ciudad y el Cabildo Catedralicio. Durante esos años, como os hemos citado, funcionó el reloj que se dispuso en el llamado primer campanario de la Catedral, en la calle de la Barchilla, justo al otro lado de donde está el Miguelete.
Como se hizo antes la campana que el reloj del Micalet, ésta se colocó en 1419 y quedó al cuidado del maestro de obras de la ciudad, Joan del Poyo. Curiosamente, dos hombres pagados por la Ciudad, colocados en la torre, tocaban las horas a mano día y noche.
Hasta ese momento, como os hemos comentado, las horas eran indicadas por un reloj (campana) que se encontraba situada frente a la Casa de la Ciudad. Esta campana, debida a su situación y a la construcción del Micalet, quedo relegada, ya que no favorecía la propagación del sonido y comenzaba así la andadura del Miguelete.
Pero… ¿Y si nos remontamos aún más atrás en el tiempo e incluso desbancamos el honor que dispone la Giralda de haber tenido el primer reloj público de España? Según el historiador Mariana (1536-1624), el primer reloj público de España se instaló en la Giralda en 1396 y así se hace constar en la mayoría de textos, libros y publicaciones que no tienen en cuenta un texto que encontró Sanchis Sivera.
El Micalet, o Miguelete, tuvo un primitivo reloj que no funcionó hasta 1446, aunque curiosamente tuvo una campana dispuesta con dos hombres pagados por la ciudad (la que os hemos hablado anteriormente) colocados en la torre y que tocaban las horas a mano día y noche. Años más tarde, de acuerdo con la Concordia, el Obispo y Cabildo cedieron un solar para levantar, con cargo a la Fábrica de Murs e Valls, una casa donde habitarían los encargados del reloj para el Micalet.
Este reloj, obra del alemán Robert de Melines, ‘‘mestre de fer rellonges’’, se inspiró en los rudimentarios relojes bajomedievales del alemán Henry de Vick y fue instalado en febrero de 1426. Funcionaba en conjunción con las campanas del Micalet, que marcaban los horarios de apertura y cierre de las puertas de la ciudad y todos aquellos aspectos que importaban el mantenimiento de un horario, pero como era tan imperfecto, en 1446 los Justicia y Jurados de la Ciudad determinaron hacer otro de los que entonces se llamaba ‘‘de nueva invención’’, cuya máquina hacía sonar los horas y que costó 3.000 florines. Firmado: Valencia Bonita | Copyright © | Fotos Portada: Generada IA
- REDACTOR: Redacción de Valencia Bonita Copyright ©
- FOTOGRAFÍA DE PORTADA: Generada IA - GEMINI ®
- PUBLICADA EN: Valencia Bonita Copyright ©
- LINK DE LA PUBLICACIÓN: https://www.valenciabonita.es/ Copyright ©
- TITULO DE LA PUBLICACIÓN: La Torre del Micalet y el Reloj del Diablo ®
- FECHA DE LA PUBLICACIÓN: 14/08/2025
- Usar, copiar o compartir las fotografías, Ilustraciones etc. están sujetas al tipo de licencia establecido por el autor. Contacte con el dueño de las mismas, ®
- ALGUNAS FOTOGRAFIAS PUEDEN ESTAR TRATADAS CON IA, ®





No hay comentarios:
Publicar un comentario