“Hay leyendas que no vienen de ningún libro y que, aun así, parecen haber estado siempre ahí, esperando a que alguien las contara en voz baja, y la de Caro es una de ellas. Personaje de leyenda al que se ha ido dando forma con los materiales de otros mitos que sí existen..”...
Cuentan, pues, que Caro fue pastor en un valle donde la niebla bajaba puntual cada anochecer, y que nadie en toda la comarca cuidaba un rebaño con tanto mimo como él; conocía a cada oveja por su balido, sabía cuál se alejaba cuando iba a llover y cuál se quedaba pegada a su pierna cuando algo andaba mal en el monte.
Era un buen pastor, eso nadie lo discutía, y quizá por eso mismo se le subió a la cabeza lo que ocurre a quien lleva demasiado tiempo siendo admirado. Llegó un día en que los vecinos subieron a ofrecer a los dioses lo que se les ofrece, un cordero, un poco de leche, unas palabras de gratitud, y Caro se quedó abajo, con los brazos cruzados, diciendo que su rebaño prosperaba por sus manos y no por favor de nadie del cielo.
Los antiguos sabían bien lo que costaba esa clase de soberbia, y los mitos griegos están llenos de mortales que pagaron por menos; Egolio, un cretense, quiso robar la miel sagrada de la cueva donde se crió Zeus, y el dios, que en un primer momento pensaba matarlo, acabó transformándolo en búho junto con sus compañeros porque aquel era un lugar santo y en él no debía derramarse sangre[1]; en la isla de Cos, la familia de Meropis se negó una y otra vez a honrar a Artemisa, Atenea y Hermes, y los tres dioses bajaron una noche disfrazados de dos campesinas y un pastor para comprobarlo en persona, y al oír el nombre de Atenea, Meropis soltó una burla y la diosa la convirtió en búho[2]; y hasta Polifonte, que no honraba ni a hombres ni a dioses, terminó convertida en una de esas aves nocturnas cuyo grito se tomaba por presagio de guerra[3].
A Caro le tocó algo parecido, aunque con una vuelta de tuerca más cruel que la de los mitos, porque los dioses, que no siempre quieren la muerte de quien los ofende, decidieron que lo peor que podían hacerle era dejarle su oficio. Lo convirtieron en búho y le impusieron una tarea que no tiene final; reunir a sus ovejas, ahora dispersas por montes, barrancos y laderas que él ya no puede recorrer a pie, por toda la eternidad.
Y así sigue, dicen, volando de noche sobre el valle, llamando con un reclamo que nadie entiende pero que todos reconocen, contando una y otra vez un rebaño que nunca estará completo, porque cada vez que cree haber juntado a la última, el viento se lleva a otra.
No es casual que le diera ese cuerpo y no otro, porque el búho nunca ha tenido buena fama entre los humanos: san Isidoro lo describía en sus Etimologías como un ave lúgubre que ronda cementerios y se esconde en cavernas, y en China se creía que su presencia anunciaba calamidades[4], aunque en el folclore indio más antiguo era, al contrario, símbolo de sabiduría y de capacidad de profecía[5], y esa doble cara, entre el mal agüero y la lucidez, le sienta de maravilla a un hombre que ve todo desde lo alto, que entiende por fin lo que hizo mal y que no puede arreglarlo.
Hay en otras partes historias de pastores castigados, como la de aquel que en una leyenda checa fue convertido en piedra mientras su rebaño se volvía una nube de langostas[6], pero la piedra, al menos, descansa, y a Caro nadie le concedió esa clemencia: conserva la memoria, el cariño por sus animales y la costumbre de buscarlos, y lo único que le falta son las manos para abrir la puerta del redil.
Quizá por eso, cuando alguien oye un búho a deshoras, en esas noches en que el campo parece contener la respiración, hay quien baja la voz y dice sin mucha convicción que es solo un pájaro, y hay quien se queda un rato callado, escuchando, por si acaso se trata de Caro, todavía buscando a la oveja que falta.El búho nunca ha tenido buena prensa. San Isidoro lo describe en sus Etimologías como un ave lúgubre que ronda cementerios y habita en cavernas. Y en China se creía que anunciaba calamidades. Otras culturas lo ven distinto; en el folclore indio antiguo representa sabiduría y capacidad de profecía. Esa ambigüedad le sienta bien a Caro, que es a la vez condenado y vigilante.

BIBLIOGRAFÍA
- -Aegolius (mitología griega). LSJ / Wikipedia EN. https://lsj.gr/wiki/Aegolius
- -Meropis (mythology). Wikipedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Meropis_(mythology)
- -Polyphonte. Wikipedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Polyphonte
- -Lechuzas y búhos, aves de mal agüero. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. https://cervantesvirtual.com/obra-visor/lechuzas-y-buhos-aves-de-mal-aguero/html/
- -Owls in Mythology y Culture. The Owl Pages. https://www.owlpages.com/owls/articles.php?a=62
- -Petrifaction in mythology and fiction. Wikipedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Petrifaction_in_mythology_and_fiction
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