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EnriqueCutillasBernal
“Reportaje publicado en la revista Interviú en el año 1981 sobre los nazis que iniciaron en España una nueva vida calificaba a Stefan como uno de los camuflados más importantes del régimen. El artículo incluso afirmaba que el propio Papa Pío XII fue quien le ayudó a conseguir la documentación necesaria para poder esconderse en España. Tras su muerte a los 63 años de edad se descubriría otro aspecto inquietante del extranjero.”...

En el Vall de Gallinera de Dénia, concretamente en Llombai, un pueblo que ha estado abandonado durante 45 años, vivió Stefan Gregor, su último vecino. Conocido como 'el nazi de Llombai', Stefan se convirtió en el último habitante del lugar, repoblado recientemente por unas pocas familias, donde llegó despertando la curiosidad de sus habitantes tras la Segunda Guerra Mundial.

Los habitantes de esa zona de la provincia de Alicante se sorprendieron mucho de la llegada de un hombre trajeado en un gran coche Mercedes a un pueblo por el que apenas pasaban autobuses que conectaban las poblaciones cercanas.
Según la revista alemana Springel, este misterioso extranjero fue mariscal de un crematorio en un campo de concentración de Hitler, sin que se hayan confirmado estos hechos, su extraño comportamiento y los datos recogidos lo colocan como sospechoso.
En Llombai, el núcleo más pequeño de los ocho pueblos, se construyó una casa en lo alto de la atalaya rocosa de Penya Grossa, al lado de los restos del castillo de Benissili, para alejarse de los curiosos que preguntaban por su pasado y desde donde podía vigilar los caminos y ver el mar desde las alturas.

El 'nido', como se llama a la antigua residencia del mal llamado 'alemán', tenía un acceso muy complicado, perfecto para refugiarse y huir de sus posibles crímenes de guerra. Tanto es así que el general nazi tenía que utilizar burros para poder subir comida y objetos desde el pueblo a su guarida, ahora convertida en punto de paso para los montañeros.
Del coche con el que llegó no quedaba rastro, ya que lo sepultó en un corral. Enloquecido y desquiciado por si llegaban sus temidos captores que le harían pagar por los horrores cometidos en los campos de exterminio, esperó arriba de la montaña hasta quedarse solo y convertirse en el único habitante del pueblo.

Un reportaje publicado en la revista Interviú en el año 1981 sobre los nazis que iniciaron en España una nueva vida calificaba a Stefan como uno de los camuflados más importantes del régimen. El artículo incluso afirmaba que el propio Papa Pío XII fue quien le ayudó a conseguir la documentación necesaria para poder esconderse en España.
De costumbres raras, andaba descalzo, se colaba en huertos ajenos y era amable con algunos vecinos mientras a otros les gritaba, 'el nazi de Llombai', nacido en la antigua ciudad yugoslava de Ivankovo, según los datos más recientes, falleció solo en su casa de la montaña un 12 de diciembre de 1977. Moría así el hombre misterioso que comía con vajilla de plata en un pequeño lugar de La Marina Alta.

PARTE 2 

Casi nadie, en la Vall de Gallinera, sabe cuando llego Stefan Gregor (conocido como don Estéfano)..., aunque debió ser a finales de los cuarenta.
De aspecto arrogante y aristocrático, adquirió una casa en el fantasmal y abandonado pueblo de Llombai, del que sería su único habitante.
Poco tiempo después, enterró su automóvil en el corral. Era un tipo taciturno y raro que hacia cosas increíbles. En ocasiones invadía un olivar, acotaba un huerto o vivaqueaba entre frutales, dejando noticia de su presencia con la impronta delatadora de la esvástica, añorando el mando de sus SS.

Salió de Italia al final de la guerra y tras pasar por Suecia, recaló en España con la ayuda de papeles agenciados con ayuda Vaticana. Se construyó un caseta "la caseta del alemá" en lo alto de una peña, al costado del castillo de Benialí, donde se refugiaba largas temporadas (sobretodo después de un día en el que unos extranjeros intentaron secuestrarle) Casi nunca comentaba nada. Solo una vez que estaba comiendo en un bar y la radio dijo algo sobre el juicio de Nuremberg, salió sin terminar la comida diciendo: al final darán conmigo.

La casa-habitación donde vivía, estaba llena de dibujos largos e inescrutables que a modo de jeroglíficos egipcios, parecían tener código ideográfico, meticulosamente elaborado y difícil de descifrar.
Llegó con misterio y se fue con él. Cuando falleció, en su casa se encontraron los siguientes documentos:
-Manuscrito de tinta desvaída y casi ilegible, en el que se repetían constantemente las palabras Kremlim y Rasputín. -Cédula de la Dirección General de Seguridad, para refugiados políticos, expedida por la Comisaria de Valencia el 29 de mayo de 1959 a nombre de Stefan Gregor, apátrida.

Fue enterrado por los católicos. Junto a su cuerpo había un breviario en latín, ciento once pesetas y algunos dibujos firmados por Esteban Gregor Gregorijo Gregorijino.
Muchos años después, según un reportaje de la revista Spingel, se dijo que era austriaco y que estaba al frente de los crematorios de un conocido campo de exterminio nazi.
Un misterio, un enigma que yace bajo una tumba sin nombre, bajo los cerezos de un solitario y hermoso valle de nuestra provincia, que algunos dicen que solo es sol y playa.

Firma Parte 1 y 2:     Jorge Verdú   |     Arturo Moreno    |      15 octubre 2023 - 10:24h
CREDITOS
  • REDACCIÓN: Jorge Verdú - Arturo Moreno  Copyright ©
  • FOTOGRAFÍA DE PORTADA: Generada IA - GEMINI ® 
  • PARTE 1 PUBLICADO EN: www.elespanol.com  Copyright ©
  • PARTE 2 PUBLICADO EN: www.alicantevivo.org  Copyright ©
  • TITULO DE LA PUBLICACIÓN: Stefan Gregor, el misterioso mariscal nazi que se escondió en Dénia. ®
  • FECHA DE LA PUBLICACIÓN: 15 octubre 2023 - 10:24h 
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